El legado de Alan Hall

Imagine que está en su casa preparándose para ir al trabajo. Ha tomado el primer café de la mañana y debe dirigirse a un sitio concreto de la ciudad para ganarse la vida. Su primera decisión importante del día será ir al trabajo en auto o en un medio de transporte público. ¿Qué pasaría si la primera decisión del día fuese tener que armar el camino que conectará su casa con el trabajo? Afortunadamente, esta decisión ya está previamente tomada por quienes han diseñado nuestras ciudades, quienes nos proveen de un sistema de calles y carreteras que nos llevan de casa al trabajo y del trabajo al hogar. En escala celular las cosas no parecen tan organizadas, o al menos no tan rígidamente organizadas como ocurre con el sistema de calles de una ciudad cualquiera.

El citoesqueleto es el componente de la célula que provee la base estructural que permite la conexión entre diferentes dominios de la célula, acoplándolos funcionalmente. Al igual que el esqueleto óseo de un vertebrado, el citoesqueleto, define las diferentes morfologías que adquieren las células que componen un organismo. Sin embargo, a diferencia del esqueleto óseo, el esqueleto que está dentro de las células es altamente dinámico, por estar compuesto por proteínas que poseen la capacidad de auto-ensamblarse en polímeros, que tendrán una vida útil limitada, y por lo tanto serán recambiados permanentemente.

Continúe leyendo aquí: http://www.biologiachile.cl/blog/?p=4169


Compartir:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter